¿A quién no se le ha pasado este pensamiento por la cabeza en algún momento?

En las relaciones heterosexuales, muchas veces esta “responsabilidad” inconscientemente recae sobre los hombres. Por suerte cada vez más mujeres se sienten con más libertad, responsabilidad y educación (fuera de mitos completamente límitantes) de tener preservativos y proponer usarlos. 

Hablando con alguna persona se ha planteado esta situación sobre que todavía nos cuesta naturalizar su uso, como si el momento “fuera a cortar el rollo” o si la otra persona se pensara “que vamos a saco” (textualmente).

Creo que dos buenas claves para acabar con esto son: por un lado, bajar la presión sobre qué pensará el otro, escucharnos y comportarnos con naturalidad y por otro… ser capaces de erotizar distintas situaciones y no solo “las que nos venden”.

Proponernos y darnos la oportunidad de pensar un poquito más allá de esa parcelita de sexualidad que se nos enseña en series, pelis o que los mitos sexuales nos cuentan… puede ser un regalo muy TOP. 

Aaaaaa y en este tema estaría bien que investigáramos, probáramos, nos divirtiéramos… estoy segura de que descubriríamos que los preservativos no son tan aburridos como nos cuentan.

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