De vez en cuando es bueno quitarse las gafas de las expectativas y simplemente disfrutar de lo que hacemos, vivimos, sentimos, soñamos…

Se que es difícil porque no se nos enseña, más bien se nos empuja a unos cánones de perfeccionamiento en todos nuestros ámbitos vitales.

Pero es hora de darnos permiso. Permiso para fallar, para disfrutar de los pequeños logros, para aprender de verdad de los fallos, para ser (si tenemos suerte de saberlo) o dedicar tiempo a la dichosa búsqueda.

Darte esa oportunidad es otra forma de autocuidado, que seguramente te ayudará en el camino de descubrir quién eres. Nadie hacemos todo perfecto y en ese huequito está nuestra esencia. 

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